REFLEXIÓN SOBRE EL SUICIDIO
Al respecto de las diferentes opiniones vertidas en Internet estos últimos días con relación al suicidio, no he podido dejar pasar la oportunidad de exponer mi parecer, que como opinión, no tiene más valor que el que cada cual le quiera dar.
Para mí, el tema del suicidio, tiene diferentes vertientes o aspectos a tener en cuenta. Desde el llamado "suicidio por eutanasia o asistido", al provocado por una enfermedad mental incontrolada (léase por ejemplo: trastorno bipolar o esquizofrenia, etc.) o como el tipo de suicidio que vamos a tratar con más detalle : el referente al estado anímico del sujeto, provocado por acciones externas. Sí, ya sé que yo no soy médico, ni psiquiatra, si siquiera psicólogo, pero la vida, te enseña muchas cosas que no vienen en los libros. Así que, ajustándome a esta última vertiente que acabo de exponer, considero que sí puedo dar mi opinión.
Cuando una persona se da a otra con total entrega, se dedica en cuerpo y alma a una tarea, trabaja con ahínco para conseguir tener un lugar en la vida o busca hacerse un hueco profesionalmente y ve como es traicionada, engañada, manipulada, utilizada o, simplemente es rechazada sistemáticamente, sólo porque no se adapta a los "parámetros socialmente establecidos" ( una aberración más de las modas sociales); su autoestima sufre un golpe de tal magnitud, que le va a resultar muy difícil ser capaz de superar.
Aquí, van a entrar en juego muchas circunstancias: Desde la creencia en que el fallo está en uno mismo, hasta que todo le ocurre porque es un "inútil" o que realmente su forma de ser no encaja en esta sociedad actual, donde como dice el refrán " Más vale caer en gracia, que ser gracioso". Porque, cuando uno es consciente de que el fallo no tiene porqué estar en él, sencillamente sigue "luchando" y esperando encontrar a su alma gemela, a su media naranja o al amigo noble y leal que no va "al Sol que más calienta".
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